jueves, 11 de abril de 2013

Dune


  
Autor: Frank Herbert
Año publicación: 1966
Categoría : Ciencia ficción


Sinopsis:

Arrakis: un planeta desértico donde el agua es bien más preciado, donde llorar a los muertos es el símbolo de másima prodigalidad. Paul Atreides: un adolescente marcado por un destino singular, dotado de extraños poderes, abocado a convertirse en dictador, mesías y mártir. Los Harkonnen: personificación de las intrigas que rodean el Imperio Galáctico, buscan obtener el control sobre Arrakis para disponer de la melange, preciosa especie geriátrica y uno de los bienes más codiciados del universo

Mi opinión

Con Dune, Frank Herbert inicia una de las más conocidas sagas de ciencia ficción de toda la historia, que encumbró a su autor como uno de los más reconocidos del género, junto a Asimov.

La obra, idolatrada por muchos, detestada por otros, nos presenta un mundo futurista en el que debido a la prohibición de crear máquinas con comportamiento "humano" (es decir, computadoras), funciona gracias a una extraña sustancia generada por los temibles gusanos de arena: la melange.




Con esta premisa, Herbert crea un planeta extremo, el desierto de los desiertos, donde cada gota de agua es una pequeña fortuna. Este planeta es el habitat del Shai-Hulud, el gusano de arena que excreta la codiciada especia, base de la macroeconomía del imperio y, por supuesto, centro de las interinas luchas de poder de las grandes casas que dominan el Lansraad, el parlamento imperial bajo el mando del Emperador Padishah Shaddam IV.

Es aquí donde se inicia la acción del libro. La Casa Atreides, una de las casa más nobles del Lansraad es destinada a la regencia del planeta en nombre del Emperador, pero otra casa rival, los Harkonen, no está dispuesta a permitir que les quiten el poder sobre la melange. Con este marco de fondo, Frank Herbert recrea una brillante historia de luchas, ambición y traiciones al más puro estilo "clásico" entre las casas y los diversos poderes representados por organizaciones de índole pseudoreligiosa como las Bene Gesserit y diversas civilizaciones que se desarrolan en mayor medida las siguientes entregas de la saga.


En medio de todo ésto, destacan los desheredados y oprimidos de turno: los Fremen, tribus libres de Arrakis que se esfuerzan en sobrevivir en la marginalidad, obligados a adaptarse a las extremas condiciones del entorno. Ellos serán los encargados de la revolución que llevarán a cabo en nombre del eterno mesías prometido.


Y hasta aquí, la forma. El fondo es algo mucho más intenso y personal, pues la obra no deja de ser un lienzo en el que Herbert desarrolla su propia filosofía de vida y pensamiento. Preocupado por la ecología, la psicología y el mesianismo, la obra está plagada de conceptos y desarrollos de sus ideas, lo que la hace complicada en algunos momentos.

Es este el aspecto que utilizan sus detractores para calificarla de obra confusa y complicada, ya que nos tendremos que acostumbrar a dilucidar pasajes meramente filosóficos entre sus líneas. Aquí ya hablamos de preferencias personales de cada lector, pues hay a quien le gusta esforzarse en cada párrafo para intentar comprender qué es lo que nos quiere decir y, simplemente, el que quiere evadirse en la historia.

Es evidente que, pese a los añós que hace que fue publicada, el tema sigue tan vigente como cuando se concebió, pues uno tiene la sensación de que siempre existirá esa "melange" cuyo control dirigirá el rumbo de países, continentes y, en un futuro, planetas enteros.

En mi humilde opinión, una obra imprescindible.

Valoración:






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